(anoche había publicado este blog, algo pasó y lo borré, lo volví a escribir y tal vez no es lo mismo que el primero, la idea es la misma)
domingo, 4 de noviembre de 2012
La nena de papá...
Este blog está dedicado a mi padre, el hombre que más admiro
sobre de la tierra. Mi gran maestro,
compañero de trabajo, apoyo, guía y consejero.
Después de 3 varones y tres decepciones, llegó la nena de
papá! Mi padre desde su primogénito quiso que fuera niña, anhelaba una hermosa
niña que lo abrazara, lo besara y de la cual sentirse muy orgulloso. Pero oh
qué sorpresa!! Nací yo, y no es que me justifique, pero eso de ser última y
entre puros varones, mi actitud no era del todo femenina, había que saberse
defender y estar al par, al menos con los dos hermanos que me antecedían.
Sé que mi padre no estaba del todo orgulloso de que fuera
una rebelde sin causa, aunque nunca lo dijo, siempre recuerdo que me llamaba
mucho la atención por mi forma de ser. Me encantaba andar por todos lados
jugando con mis primos, trepar los árboles, andar en bici, mojarme bajo la
lluvia, a veces hasta jugar trompo y yoyo. Y mi madre que no ayudaba,
recuerdo mucho sus palabras: “tu padre que tanto deseaba una hija y mira lo que
le salió”, eran palabras duras y que antes eran como una pedrada lanzada por
una resortera, pero aun así nunca quise cambiar, siempre preferí usar
pantalones o short que una falda o vestido, eran incómodas, y aún lo sigo
pensando.
Después de mi infancia y adolescencia, donde mi contacto con
él era muy poco, llegó la etapa de la rebeldía contra mi madre, mi papá supo
controlarme, inteligentemente me abordaba, terminaba aconsejándome y yo
terminaba haciendo lo que él me pedía. Cuando decidí ir a la universidad y
estudiar lo mismo que él, se puso muy contento porque sabía que eso nos uniría.
Y sí, desde hace 15 años trabajamos juntos, me ha enseñado lo que en la escuela
no, y sobre todo he aprendido que la honestidad y la ética profesional es mi
mejor carta de recomendación.
Admiro mucho la vida de mi padre, a sus 70 años recién cumplidos,
puedo decir que es la experiencia andando. Me encanta escuchar sus anécdotas a
las cuales siempre le echa de su cosecha, yo le llamo “sabor” y mi madre le
dice que es un “largo”, jaja. Su narrativa siempre lleva una chispa de buen
humor y aunque a veces la lágrimas ruedan por sus mejillas, siempre es grato
escucharlo, más bien un gran placer!
A sus cortos 16 años dijo adiós a su hogar y se fue en busca
de su futuro. Llegó a la ciudad con tan sólo una muda de ropa y una maleta
llena de sueños. Vivió en casa de su abuelo materno y pronto consiguió un
trabajo de barrendero en una fábrica de autos. Al poco tiempo lo ascendieron a
obrero, actividad que realizó por muchos años y continuó hasta ya después de
casarse con mi madre. A la edad de 31 años, después de que yo nací, estudio la
preparatoria y con el impulso de mi madre,
estudió la carrera de dentista, profesión que hasta el día de hoy sigue
ejerciendo. Cuando terminó su carrera, yo tenía la edad de 6 años, él tendría
37, una edad avanzada, pero nunca detuvo su sueño. Casado, con 4 hijos y un
trabajo de medio tiempo y estudiando por las tardes, no fue obstáculo para
lograr su objetivo.
Yo realmente tengo pocos recuerdos de convivencia con él,
cuando llegaba a casa, mi madre ya nos
había mandado a dormir, así el llegaría a descansar y no sería molestado por
nosotros. Al otro día por la mañana cuando me despertaba, él ya había salido a
trabajar. Aunque no trabajaba los fines de semana, todos salíamos desde
temprano al pueblo, llegábamos a casa de mis abuelos maternos y hasta el
domingo por la tarde regresábamos. A pesar que todos los fines de semanas era lo
mismo, la convivencia con él era casi nula, yo me iba a jugar todo el tiempo,
era como si tampoco estuviera.
Al llegar mi adolescencia, recuerdo que lo evitaba, me daba
miedo, y hasta para pedirle permiso para ir a una fiesta necesitaba de la compañía
de alguien para atreverme a hablarle. Siempre ha sido muy noble, nunca me negó
un permiso, sólo una ocasión lo hizo, yo hice berrinche y le dejé de hablar una
semana, nunca más lo he vuelto a hacer.
Tengo la firme convicción que me parezco a él, aunque
físicamente me dicen que soy el clon de mi madre, sé que mis sentimientos son
una réplica de él. No sólo he heredado de él el dedo chueco y sus enfermedades,
también la fortaleza, la sensibilidad, el amor a lo que hago y la entrega hacia
mis hijos, no sé mis hermanos, pero yo si estoy segura que soy la que más se
parece a él.
Mis hijos han aprendido mucho de su abuelo, las comidas y la
sobremesa siempre terminan en temas interesantes, la historia, creo yo, es uno
de nuestros temas favoritos, siempre termino aprendiendo algo. Ha leído todo lo
que le cae en las manos, pero lo mejor de todo es que lo comparte.
Este es mi padre, un hombre que se ha quitado el pan de la
boca para darlo, primero a sus padres y hermanos, ahora a sus hijos y nietos.
Un ser tan lleno de compasión, entereza, sabiduría, honestidad y rectitud que
no es necesario enseñarnos, su ejemplo es nuestra guía.
Definitivamente mi padre es quien me ha ayudado a ser quien
soy, mi acercamiento a él ha sido por la semejanza de caracteres, mi madre es
fría y muy calculadora, mi padre al contrario de ella, me impulsa a alcanzar
mis sueños, nunca me regaña por mis decisiones o errores, al contrario, cuando
ve que quiero hacer algo me impulsa,
cuando ve que me estoy cayendo, sólo estira su mano y me ayuda a levantarme. Si
alguna vez no fui lo que él esperaba, creo que sabe que me he esforzado día a
día para alcanzar las expectativas que él tenía de mí y sé también que las he
rebasado y por mucho.
Gracias papá por lo que eres, eso es un gran regalo, pero
ser mi padre, es el mejor de todos los regalos! Te amo.
(anoche había publicado este blog, algo pasó y lo borré, lo volví a escribir y tal vez no es lo mismo que el primero, la idea es la misma)
(anoche había publicado este blog, algo pasó y lo borré, lo volví a escribir y tal vez no es lo mismo que el primero, la idea es la misma)
sábado, 3 de noviembre de 2012
Cerro del Cristo Rey
En el pueblo de mis papás, que ni
tan pueblo, es la cabecera municipal de Tenancingo, Estado de México, hay en un
cerro un monumento a Cristo Rey, no es tan grande como el de Guanajuato o el de
Brasil, pero para la gente de acá, es su identidad, que realmente los conocen
más por su apodo de chayotes. En cada municipio la gente no se llama por su
gentilicio, si no por su apodo, a ellos les han puesto chayotes porque en
cualquier lado se da mucho dicha verdura, o como en Villa Guerrero que les
dicen los burros, no por sus atributos, sino porque hace mucho tiempo, su única
manera de transportarse era por medio del pobrecito burrito…
El cerro aparenta estar muy alto,
y si, sólo un poco, y para poder subir existen dos maneras, por donde suben los
autos o por las escaleras que le construyeron para que fuera más accesible para la
gente que le gusta ir caminando, 40 minutos aproximadamente es lo que se tarda uno en llegar a la cima. Muchos lo han agarrado como su lugar favorito
para ejercitarse, y no los culpo, es un lugar hermoso, silencioso, lleno de
árboles, realmente no hay mejor lugar, se presta para ir meditando.
Son 1200 escalones para llegar a la cima,
pero no sólo eso hay que subir, para llegar a los escalones tenemos que subir
una calle tan empinada que hace pensar que ir no fue buena idea. Desde la casa de mi abuela a este lugar, son 15 minutos, todo de subida.
Al terminar la calle hay un
mirador y se puede observar el lugar, ahí ya me siento a gran altura, es
hermoso!
Y comenzamos!!! Uno, dos, seis,
veinte, ochenta… chet!!! Empieza a fallar la respiración, el sudor comienza a
salir, y lo peor de todo es que los niños que van detrás de mí ya me están
rebasando!… Empiezo a controlar la respiración, inhala profundo… exhala, otra
vez!... inhala…. Exhala!! Volteo para atrás y quisiera regresar… pero mi
orgullo me sigue llevando hacia arriba. Escalón 380, el hormigueo en las
piernas ya está presente, la falta aire me obliga a detenerme y controlar
nuevamente la respiración, el corazón comienza a brincar (espero sea de gusto!). Un poco de música para motivarme y el sentimiento de culpa de los
tacos de la noche anterior me sigue empujando hacia arriba.
Perdí la cuenta, ya lo que quiero
es llegar y tomar un poco de agua. Al ir subiendo veo rostros desconocidos y
muchos con la cara de felicidad de ir ya hacia abajo, eso me motiva más a
lograr mi objetivo: tocar la cima! En el camino me encontré con un papá tomando
de la mano a su pequeño hijo de no más de 5 años, el cual le iba diciendo: “ya
ves, si nos hubiéramos regresado, no hubieras visto lo hermoso que es desde allá arriba”… Dije para mí: gracias!!!
Eso ayuda mucho, ya quiero llegar!!
Aunque eso ya lo sabía, he subido un gran número de veces, y siempre es
el mismo arrepentimiento y el mismo gozo de llegar hasta arriba.
Al fin!! Ahí estás!!! Siiiiii, es hermoso!... el último
escalón!!!
Es impactante verse de frente
ante una obra de este tamaño, no tengo el dato del tamaño exacto, pero me hace
sentir aún más pequeña de lo que soy. Y algo de lo que me río cada vez que
estoy allá arriba, es de lo que cuentan mis tíos, ellos siendo muy
trabajadores, dicen que los hombres de este lugar son muy “huevones” o sea
flojos, y que el Cristo Rey se los pusieron porque les está levantando los
brazos diciéndoles: “No sean huevones, pónganse a trabajar” jajajajaja….
Este es mi Tenancingo, tierra
cálida, abundante en deliciosa comida y lugares hermosos, tierra que vio nacer
a mis padres, lugar donde viví todos los fines de semana de mi infancia y
juventud. No puedo describir lo mucho que me encanta, sólo sé que disfruto
estar aquí.
Y aquí voy de regreso, durante el
regreso voy pensando que mañana no me podré mover, que las piernas sentirán
cada escalón el triple de lo que son, que cualquier movimiento me dolerá. Pero
con la gran satisfacción de haber logrado subir y disfrutado ese gran paseo,
aunque doloroso, con el premio de ver lo maravilloso que es este lugar.
Y así es mi vida, con grandes
retos, difíciles y con cuestas muy empinadas, pero siempre con la convicción
que puedo esforzarme más para tocar la cima, el dolor siempre pasa, no es
permanente, él se irá y yo seguiré lista para el siguiente reto, o quizás para
el mismo de todos los días.
domingo, 28 de octubre de 2012
Doña Elenita Pedraza
Doña Elena Pedraza es y será uno de los personajes más importantes de mi vida. Mi abuelita, madre de mi madre, fue una mujer de principios, católica por nacimiento y convicción que logró inculcar en cada uno de sus hijos sus ganas de salir adelante a pesar de todo obstáculo. Nació en una familia trabajadora, su padre, mi bisabuelo José tenía una cantina en el pueblo y su madre, mi bisabuela Úrsula trabajaba de cocinera en en una casa de familia rica.
Me cuenta mi madre que a mi abuela le gustaba vestir bien desde pequeña, lo cual la orilló a trabajar cargando los botes de mixtamal de otra gente al molino, o los botes de agua. En aquellos tiempos y en su estrato social, era mal visto que las mujeres fueran a la escuela por lo cual sólo estudió hasta segundo de primaria, las niñas se quedaban en casa a ayudar a cuidar a los hermanos y en las labores del hogar, ella siempre buscó la manera de trabajar en algún lugar donde le pudieran pagar.
Yo no puedo lograr recordar haberla visto sin hacer nada. Fue el motor principal en la economía de su casa, aunque el negocio de la maderería que tenían era de mi abuelo, ella era la administradora, la que conseguía los contratos, organizaba el trabajo, y trabajaba más que cualquier trabajador, incluyendo a mi abuelo, además de tener su puesto de loza en el mercado. Su trabajo siempre dio frutos, logró comprar muchos terrenos y construir su casa. De 10 hijos que tuvo (13 para ser exacta, pero sólo sobrevivieron 10), a 8 les dio carrera. Mi madre aunque no hizo carrera profesional, estudió en colegio de monjas, muy caro para ellos, pero mi abuela siempre se las arregló para pagársela, y le dio una carrera técnica en contaduría. Los demás, entre maestros, ingenieros, abogados y un economista, siempre recuerdan con mucho cariño lo mucho que trabajaba para que no se quedaran en el pueblo y que buscaran en otro lugar sus sueños.
Pero la vida le cobró demasiado caro lo mucho que trabajó, yo recuerdo muy vagamente, un sábado por la tarde, después de trabajar, mi abuela se metió a bañar, de pronto se escuchó un golpe seco seguido de los típicos gritos de mi abuela llamando a mi abuelo: Andreeeeeees!! pero no fue el grito que me asustó, si no lo que transmitió, todos corrimos, pero sólo mi madre y mi abuelo entraron al baño a ayudar. Al sacarla del baño semi inconciente, pudimos saber que algo la hizo marear y caer. Tal vez en el momento no fue lo más alarmante, si no que vino después, los dolores de cabeza, mareos, vómitos: mi abuela tenía un tumor cerebral. Una persona como mi abuela, sin ningún tipo de enfermedad y a la cual sólo se le había visto recostada la cuarentena del nacimiento de sus hijos y a la cual sólo yo vi llorar el día que murieron 2 de sus hijos, y ahora estaba programada para una cirugía para extirparle el tumor, a nosotros, obvio pequeños, yo tendría como máximo 8 años, no nos comunicaban nada hasta el día que fue la cirugía. Fue fatal, sobre todo para una mujer como ella, la muerte hubiera sido mejor, pero Dios sabe porqué sucedió así. En la cirugía su corazón comenzó a fallar, sufrió un paro y decidieron parar, la reanimaron y al lograr regresarla, nos les dio tiempo mas que para dejar su cerebro lo mejor que se pudiera, la tapa del cráneo que habían retirado no la pondrían, sería peligroso puesto que no daría tiempo de que se desinflamara el cerebro y luego volverla a colocar en una cirugía posterior, sería fatal una segunda cirugía. Así que mi abuela sobrevivió, sólo habría que esperar para ver las secuelas de dicha cirugía.
Diagnóstico: Hemiplejía cerebral: Daño permanente en el hemisferio izquierdo del cerebro, mi abuela perdió completa la movilidad de su lado derecho del cuerpo, la pérdida casi total del habla y se le habían borrado la mayoría de sus recuerdos de largo plazo... recuerdos que jamás volverían.
Cuando la pasaron a su cuarto después del tiempo riguroso en terapia intensiva e intermedia, nos dejaron subir a verla, mis hermanos y yo entramos al cuarto, fue desgarrador, nunca la habíamos visto enferma, ella se despertó e inmediatamente después de vernos, se quiso parar y lo único que pudo decir fue "comer, comer"... mi mamá y mi tía comenzaron a llorar al mismo tiempo que la detuvieron y la volvieron a acostar, mi abuela no sabía en qué condiciones estaba, no sabía que no volvería a mover su pierna, por lo tanto, no volvería a caminar.
Durante 7 años fue cuidada por mi tía Marina, mujer que sacrificó el poco tiempo que le quedaba de vida para cuidarla, tiempo en el cual mi abuela era insoportable, su condición la estaba matando. Al morir mi tía, mi abuela se vio en la necesidad de comenzar a moverse por sus propios medios, mi abuelo no ayudaba mucho, su diabetes comenzaba a cobrar la factura. Dos años después mi abuelo cae en cama y otros dos años después muere. Cómo fue que mi abuela hizo para pasar de ser la enferma a ser la enfermera?? fácil, se levantó, tomó una silla como apoyo para caminar y lo logró. Yo la vi vestirse y desvestirse con una sola mano, la izquierda!! Y así mi abuela vivió otros 4 años más. 15 años después de su cirugía mi abuela murió siendo la misma, luchó hasta con la muerte. Recuerdo 5 días antes de dejarnos, la fui a visitar como todos los anteriores fines de semana de toda mi vida, le dije que la amaba, y ella sin error alguno (su lenguaje nunca volvió a ser igual), me dijo: No me quiero quedar sola!! yo me tuve que salir del cuarto y llorar, cómo podía hacer para quedarme y no soltar su mano? mi abuela no quería morir, a pesar de todo su sufrimiento, no quería dejar este mundo, así en sus condiciones, quería seguir viviendo!!! Gran lección para mí y que nunca olvidaré.
Ella es mi mejor ejemplo de tenacidad, de vida, de lucha, de amor a sus hijos y nietos, nunca se dio por vencida, nunca dejó de vivir, nunca quiso morir.
Hoy a sus 17 años de haber partido, sólo puedo decir que la llevo en mi corazón, la amo y la extraño. Aún después de morir estuvo conmigo en el peor momento de mi vida. Recuerdo que siempre que podía me decía: "te pareces a mi", de lo cual me siento muy orgullosa. Ojalá y en donde estés abuela, estés contenta de que realmente sí, si me parezco a ti y que día a día hago todo lo posible para parecerme a ti.
Gracias por tu ejemplo.Ella es mi mejor ejemplo de tenacidad, de vida, de lucha, de amor a sus hijos y nietos, nunca se dio por vencida, nunca dejó de vivir, nunca quiso morir.
Hoy a sus 17 años de haber partido, sólo puedo decir que la llevo en mi corazón, la amo y la extraño. Aún después de morir estuvo conmigo en el peor momento de mi vida. Recuerdo que siempre que podía me decía: "te pareces a mi", de lo cual me siento muy orgullosa. Ojalá y en donde estés abuela, estés contenta de que realmente sí, si me parezco a ti y que día a día hago todo lo posible para parecerme a ti.
Tu favorita abue!!
martes, 23 de octubre de 2012
Colgar el saco...
Cuantas veces nos hemos llenado nuestro"saco" de preocupaciones ajenas, de ideas erróneas, de suposiciones, de objetivos inalcanzables, de rencores, de esperanzas, de promesas incumplidas, de besos contenidos, palabras de cariño que nunca se dijeron, de perdones a medias.
Yo he cargado este enorme saco día a día, lleno de esto y más, y para complementar, he seguido aventándole dentro una cantidad de sentimientos y preocupaciones que ni míos son.
Hace algunos días leí en un blog acerca de colgar el saco refiriéndose a colgar como desprenderse de algo o de alguien, me encanto la comparación porque, en mi saco hay tantas cosas que no son mías, cosas que hacen mucho bulto y otras que pesan demasiado y pueden dejar de estar ahí y que me encantaría dejar dentro del saco y colgarlo, desprenderme de todo aquello que en ocasiones me cansa o mejor dicho, me agota, cosas que en mi libre voluntad y conciencia he decidido cargar, y aunque aún estoy en el proceso de asimilarlo y llevar a cabo esto, estoy emocionada porque así podré dar a cada quien la responsabilidad de vivir su vida y hasta cometer sus propios errores, yo en beneficio, sé que obtendré un poco más de tranquilidad, desapego a lo que me estresa, lo que me enoja, a lo que me entristece.
Hace algunos días leí en un blog acerca de colgar el saco refiriéndose a colgar como desprenderse de algo o de alguien, me encanto la comparación porque, en mi saco hay tantas cosas que no son mías, cosas que hacen mucho bulto y otras que pesan demasiado y pueden dejar de estar ahí y que me encantaría dejar dentro del saco y colgarlo, desprenderme de todo aquello que en ocasiones me cansa o mejor dicho, me agota, cosas que en mi libre voluntad y conciencia he decidido cargar, y aunque aún estoy en el proceso de asimilarlo y llevar a cabo esto, estoy emocionada porque así podré dar a cada quien la responsabilidad de vivir su vida y hasta cometer sus propios errores, yo en beneficio, sé que obtendré un poco más de tranquilidad, desapego a lo que me estresa, lo que me enoja, a lo que me entristece.
Debo colgar mi saco, dejarlo ahí y sacar lo que no es mío. Ya mi vida no necesita llenarse de las sobras de los sacos de los demás, mi saco vale igual que cualquier otro, y sólo deberá entrar ahí lo que yo deseo colocar, lo que amo, lo que me hace feliz.
lunes, 22 de octubre de 2012
Los dolores ajenos duelen más...
Cómo sanar una herida que duele y no es tuya?
Es el sufrimiento más común que sufrimos los padres. Ver sufrir a nuestros hijos es algo al cual no estamos preparadados, queremos que la vida de nuestros retoños sea felicidad, sonrisas, gozo. Cuando pequeños caían y las pomadas, besos y dulces secaban las lágrimas. Ahora sus dolores son del alma y no tenemos remedios para ello, los consejos, los apapachos, las distracciones no surten efecto. Cómo decirle a una adolescente de 13 años que el dolor va a pasar? Que todos aquellos cambios en la vida sirven para que en el futuro, aunque duelan, van a pasar y seguiremos adelante.
Cómo aguantar a que superen su tristeza y dolor? Cómo ayudar a sanar un dolor cuando uno mismo sufre por ellos?
martes, 9 de octubre de 2012
El primer amor...
A los 13 años nada es comparable a esas mariposas revoloteando en el estómago esperando esa llamada tan esperada. Yo tenía la certeza que esa llamada no era para preguntarme cómo estaba, ni la tarea (porque no estábamos en el mismo año ni grupo), o para simplemente "conocerme mas"...
Terminé de comer, me apuré a lavar mis platos, a hacer la tarea y cuando sonaba el teléfono, era más veloz que un cheetah hambriento para ir a contestar el teléfono, así sucedió hasta que al fin llegó. Recuerdo perfectamente que al escuchar su voz mis ganas de hacer pipí aumentaron, el estómago me comenzó a dar vueltas, las manos me sudaban, pero mi voz era firme, nada podría delatarme y fingí estar de lo más natural. Después de una hora de charla llegó la pregunta... -Te llamé porque quiero preguntarte si quieres ser mi novia??... (Crit, crit, crit...) Oooobvio que la respuesta era que sí!!! pero como chica buena que obedece los consejos de sus amigas (que ni novio habían tenido, pero era según ellas lo que se debía hacer), le contesté: - Mañana te digo en el receso... Estúpidaaaaa!!! (pensé para mi), quería decirle que sí, ya!. Y si mañana se arrepiente??, y si no va a la escuela??, toda la tarde los pensamientos negativos, y en la noche sin poder dormir!!!
Después de dar el sí, el cual ni trabajo me costó, comenzó una gran historia, nada pudo ser mejor. No tengo idea de cuánto tiempo pasó para poder tomarnos de la mano, pero si recuerdo que tres meses después de comenzar la historia, logramos darnos un beso en la mejilla, y quizás un mes más para darnos un beso en la boca, claro que muy inocentes los besitos, a los 13 años sólo se tenían en mente esos besos extraños que se veían en las películas y que eran más falsos que nada.
Es lindo recordar los detalles con los cuales te vas enamorando de esa persona (niño, jeje a esa edad todavía apestábamos a pañales), la primera vez que fuimos juntos a una feria, las tarjetas cumplemes, las cartas en hojas de cuaderno todas arrugadas de guardarlas en la bolsa del suéter o el pants, las horas interminables en el teléfono diciendo las cosas que no puedes decir de frente, compartir la música que nos gustaba, lo cual diferíamos mucho, mientras yo escuchaba a Luis Miguel, él escuchaba a Metallica, lo cual le agradezco que me haya enseñado, ahora Luis Miguel apesta y Metallica es uno de mis favoritos. Fuimos a varias fiestas juntos, nunca bailamos, los metaleros no bailaban jajaja, íbamos a los partidos escolares y a veces por las tardes íbamos a escondidas a caminar a un lago cercano a nuestras casas, y digo a escondidas porque en mi casa nunca se enteraron que yo tenía novio, según yo lo tenía prohibido, al menos hasta cumplir los 15 años... (jajajaja...)
También es divertido recordar las cosas no tan agradables de esa relación, las primeras peleas por celos (no recuerdo otra razón de las peleas), cuando alguno de los dos no iba a la escuela, eso nos ponía tristes ya que pasábamos todos los recesos juntos, y lo más doloroso, cuando llegamos a romper nuestra relación, que fue en varias ocasiones, pero al final de la secundaria, terminamos juntos. Terminar con casi 2 años de relación fue muy difícil, yo sentía que no podría resistirlo, pero la distancia ayudó a superar el rompimiento, nunca hubo un adiós con rencor, al contrario, mucho cariño, yo me mudaba de casa, él se quedaba y no sería posible seguir. Ahí te das cuenta que nadie se muere de amor, aunque a esa edad solemos agrandar nuestros problemas, pero siempre hay alguien que te hace olvidar pronto.
Cuando mi hija mayor pasó por su primer noviazgo estuve al pendiente todo el tiempo, recuerdo esas tardes inolvidables sufriendo después de una pelea, no quería que mi hija pasara por algo así, pero cuando terminó con el novio ni cuenta me dí, mi mamá tampoco se daba cuenta jeje. Ahora está con su tercer o cuarto novio, la verdad que ya le perdí la cuenta, pero hace unos días, mi hija menor, nos llegó con la noticia de que ya tenía novio....... UPS!! creo que por estar tan ocupada no me percaté que ya estaba en edad (maldito o bendito segundo de secundaria, nos ha dejado marcadas a las 3), aaah y para colmo!!!, es vecino de mi mamá, así que no sólo lo ve en la escuela, si no que la nena se quiere quedar en casa de la abuela... adiós tranquilidad!!!
Yo sólo espero que este inicio de noviazgo de mi hija le deje un buen sabor de boca (auch! no me la imagino dándose besos con el chamaco!) jajajaja. Como mujer y habiendo vivido mi primer noviazgo de lo mejor, deseo lo mismo para mi hija, lo único que me duele es ver que mi niña ha comenzado a crecer, hace algunos meses aún decía guacala al mencionarle que se daría besos como la hermana con el novio, hoy comienza a aburrirse, a estar de mal humor, a tener la mirada perdida mientras sonríe, a salir de la casa de la abuela con cualquier pretexto.
Me siento feliz de que mis hijas me tengan la confianza y me comuniquen los cambios que hay en su vida, ellas saben que me preocupan y que simplemente quiero estar al tanto por su bienestar. Doy gracias a Dios por esas dos hermosas niñas que me ha prestado, son lo más parecido que he tenido a una hermana y por esa simple razón siento que las amo mucho más.
Me siento feliz de que mis hijas me tengan la confianza y me comuniquen los cambios que hay en su vida, ellas saben que me preocupan y que simplemente quiero estar al tanto por su bienestar. Doy gracias a Dios por esas dos hermosas niñas que me ha prestado, son lo más parecido que he tenido a una hermana y por esa simple razón siento que las amo mucho más.
domingo, 7 de octubre de 2012
Primera clase de manejo...
Aún recuerdo la primera vez que mi tío Tino se orilló en la carretera y me dijo: maneja pelona (aún me dice así), y yo tuve que perder la maravillosa oportunidad de manejar por no saber hacerlo!!
Llevaba años pidiendo a cualquiera de los 4 hombres de la casa que me enseñaran a manejar, y la respuesta de siempre fue: hasta cumplir los 18 años. De los 15 a los 18 mis años pasaban muy lento esperando el momento de tener mi credencial de elector e ir a tramitar la de manejo.
Cuando por fin fui a tramitarla, me hicieron un examen, el cual pasé perfectamente, llevaba años estudiando cada movimiento que mi papá hacía al manejar. Preguntaba qué significaba cada cartel, cada número, señalamientos; sabía de memoria las velocidades y cuando hacer los cambios, puedo decir que sabía manejar sin haberlo hecho antes... pero sólo en teoría, nunca me había atrevido a manejar sin la autorización de mi papá, era mas grande mi miedo a su enojo que las ganas de manejar.
Y cuando llegó el día, mi hermano mayor me pasó al volante, me empezó a explicar, yo obediente esperé el disparo de salida....
Sé que no fue mi mejor desempeño, pero 4 clases fueron suficientes para poder salir de la colonia y dirigirme hacia la libertad...
Estoy segura que mis hermanos se sienten orgullosos de su pupila, haber aprendido de tres conductores diferentes me ayudó a tomar de ellos lo mejor. Presumo de no haber sufrido ningún accidente, de ser una conductora responsable, aunque sí disfruto de la velocidad. Y como buena conductora, al estar al volante, al igual que mi papá, a mis hijos les explico todo lo que puedo, sobre todo respetar los reglamentos de tránsito y aunque saben que no me gusta cometer infracciones, les gusta que maneje rápido. Amo la libertad que se siente al estar al volante!!!
Llevaba años pidiendo a cualquiera de los 4 hombres de la casa que me enseñaran a manejar, y la respuesta de siempre fue: hasta cumplir los 18 años. De los 15 a los 18 mis años pasaban muy lento esperando el momento de tener mi credencial de elector e ir a tramitar la de manejo.
Cuando por fin fui a tramitarla, me hicieron un examen, el cual pasé perfectamente, llevaba años estudiando cada movimiento que mi papá hacía al manejar. Preguntaba qué significaba cada cartel, cada número, señalamientos; sabía de memoria las velocidades y cuando hacer los cambios, puedo decir que sabía manejar sin haberlo hecho antes... pero sólo en teoría, nunca me había atrevido a manejar sin la autorización de mi papá, era mas grande mi miedo a su enojo que las ganas de manejar.
Y cuando llegó el día, mi hermano mayor me pasó al volante, me empezó a explicar, yo obediente esperé el disparo de salida....
Sé que no fue mi mejor desempeño, pero 4 clases fueron suficientes para poder salir de la colonia y dirigirme hacia la libertad...
Estoy segura que mis hermanos se sienten orgullosos de su pupila, haber aprendido de tres conductores diferentes me ayudó a tomar de ellos lo mejor. Presumo de no haber sufrido ningún accidente, de ser una conductora responsable, aunque sí disfruto de la velocidad. Y como buena conductora, al estar al volante, al igual que mi papá, a mis hijos les explico todo lo que puedo, sobre todo respetar los reglamentos de tránsito y aunque saben que no me gusta cometer infracciones, les gusta que maneje rápido. Amo la libertad que se siente al estar al volante!!!
Todo esto lo recordé hoy porque
le di a mi hija su primera clase de manejo y me siento orgullosa de ella y obvio, de mi porque no hubo desesperación, gritos o frustración, si no todo lo contrario, fue divertido con un poco de nervios, pero imperaron las risas.
Es una excelente alumna, aprendió rápido a encenderlo, el cambio de velocidad, solo de primera a segunda, y aunque le falla frenar despacio y sin que se le apague el auto, su desempeño al volante, para ser su primera vez, me gustó mucho, vamos por un buen camino...
Es una excelente alumna, aprendió rápido a encenderlo, el cambio de velocidad, solo de primera a segunda, y aunque le falla frenar despacio y sin que se le apague el auto, su desempeño al volante, para ser su primera vez, me gustó mucho, vamos por un buen camino...
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